lunes, 7 de noviembre de 2011

Fachada Palacio de la Música – Gestión de la Rehabilitación

En la gestión de cualquier obra, y de esta en particular por su carácter singular, se deben tener en cuenta dos parámetros principalmente: el plazo de ejecución y el presupuesto disponible.


Bajo el primero de ellos, y en este caso en concreto, a petición de la propiedad surge la necesidad de poder inaugurar la fachada rehabilitada antes del periodo navideño, por lo que se han de reducir los plazos inicialmente previstos en el proyecto de ejecución. Una variación en los trabajos a realizar puede redundar en un acortamiento de los plazos al objeto de conseguir el objetivo planteado.


Bajo el segundo parámetro, el presupuesto, e íntimamente ligado al plazo, la necesidad de reducir los costes de rehabilitación ha derivado en un replanteamiento de los trabajos necesarios para obtener un resultado no sólo aceptable técnicamente, sino mejor desde el punto de vista de la conservación del patrimonio arquitectónico: la rehabilitación minuciosa en contraposición a los mayores trabajos de sustitución previstos inicialmente.


Los trabajos que se están realizando en la fachada del Palacio de la Música son de una elevada precisión, casi quirúrgica, de limpieza muy cuidadosa de los elementos dañados para descubrir las grietas y fisuras que estaban provocando daños de gravedad tanto en el ladrillo como en las cornisas, las balaustradas y los pináculos.


Mediante técnicas de rehabilitación se están recomponiendo estos elementos deteriorados, “cosiendo” los fragmentos mayores, inyectando resinas y lechadas para curar las “heridas” en forma de grietas y fisuras y mediante la aplicación de morteros específicos de rehabilitación en la recomposición de las formas y las aristas originales, buscando no sólo una forma idéntica, sino una textura lo más parecida posible a la de las zonas sin rehabilitar.


A continuación se están repasando las zonas tratadas con una pintura consolidante para, seguidamente, aplicar los tratamientos estéticos a base de veladuras, permitiendo aproximar el color de las zonas rehabilitadas al de las zonas sin o con menor tratamiento, buscando una uniformidad global del conjunto de la fachada que no trate de ocultar su identidad y antigüedad, pero de gran atractivo estético.


Las zonas de ladrillo cara vista se han “lavado” mediante chorreado de arena para la eliminación del barniz que los revestía, que con el paso de los años ha tornado en unos tonos tan oscuros que sorprende ver la gran diferencia con los colores anaranjados del ladrillo sin recubrir. En aquellos puntos donde el ladrillo original se encontraba muy deteriorado se ha procedido a su sustitución, mediante retacado con ladrillo de características similares, respetando la disposición del aparejo y el grosor de llagas y tendeles para buscar nuevamente la uniformidad del conjunto.



El resultado final se traduce en una intervención más corta, menos costosa y de gran valor estético-artístico, acorde con el propio edificio, aunando en estos conceptos el éxito de la gestión tanto del plazo como del presupuesto.












Publicado por: Ramiro Mínguez Rueda.



LC-Architects, project management

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