viernes, 13 de marzo de 2026

Dieciocho Pritzker y una conversación de anoche con Chile (1/19).


A lo largo de los años, por circunstancias profesionales, he coincidido en el tiempo y compartido un espacio con dieciocho laureados del Premio Pritzker. No digo “conocido” en un sentido literal del término. Ninguno de ellos recordará nunca mi nombre.

La lista impresiona: Philip Johnson, Ieoh Ming Pei, Richard Meier, Oscar Niemeyer, Frank Gehry, Arata Isozaki, Álvaro Siza, Rafael Moneo, Renzo Piano, Norman Foster, Richard Rogers, Jean Nouvel, Alejandro Aravena, RCR Arquitectes, Kazuyo Sejima, Lacaton & Vassal, David Chipperfield, Paulo Mendes da Rocha y, desde ayer, Smiljan Radić.

Algunos de esos encuentros tuvieron un marco muy concreto. Recuerdo, por ejemplo, haber coincidido con Rafael Moneo con motivo de las obras de ampliación del Museo del Prado. A Oscar Niemeyer tuve el privilegio de acompañarlo unos pasos en Copacabana, en Río de Janeiro, en 2008. En Brasil tuve también ocasión de escuchar a Paulo Mendes da Rocha.

Mis años en Chile ocupan un lugar importante en esta historia, pues me permitieron entrar en contacto con el círculo intelectual de la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile, cuyo campus de Lo Contador -una antigua casa de hacienda colonial transformada en escuela- constituye uno de los centros culturales más influyentes de la arquitectura latinoamericana. Fue en ese ambiente donde coincidí muy brevemente con Alejandro Aravena y Smiljan Radić.

Otros encuentros llegaron gracias a mi actual trabajo en la Bpi • Bibliothèque publique d'information del Centre Pompidou, uno de esos lugares donde la arquitectura y la cultura hacen posible coincidir con figuras como Renzo Piano o Norman Foster.

También hay otros encuentros más oblicuos. Pienso, por ejemplo, en Richard Rogers, ligado a mis conversaciones con el maestro Antonio Lamela en momentos compartidos en el entorno de la Real Academia de la Mar, donde ambos fuimos académicos de número.

Recuerdo especialmente un viaje a Oporto, gracias al Máster de Restauración de la Universidad de Alcalá, donde coincidí con tres arquitectos portugueses colaboradores de Álvaro Siza.

Todos esos encuentros dispersos forman, para mí, una pequeña autobiografía intelectual.

Ayer mismo aproveché para hablar por WhatsApp con Chile. Todos estaban felices, por el premiado pero también por Chile y, de manera especial, por la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica. Esas pequeñas conversaciones intercontinentales de anoche me animaron a empezar esta serie.

En las próximas 18 publicaciones intentaré reconstruir esta pequeña colección personal de encuentros, las crónicas de cómo la arquitectura contemporánea también se compone, para quienes la vivimos desde dentro del oficio, de instantes concretos, encuentros breves y recuerdos que permanecen.

Luis Cercos, París, 13 de marzo de 2026.

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