
Arquitectónicamente estas edificaciones reparten las viviendas a lo largo de un patio corredor y según el censo de viviendas de 2007 se calcula que en Madrid existen aproximadamente 500 corralas, la mayoría de ellas catalogadas y protegidas. En el 25% de estos edificios, los vecinos todavía comparten baños comunitarios y la superficie de sus viviendas apenas supera los 25 m2, sin condiciones higiénicas ni ventilación suficiente. A pesar de su tamaño, gran parte de ellas tienen cuatro o cinco estancias: uno o dos dormitorios, una cocina, un minúsculo aseo y un distribuidor comedor. Las condiciones de habitabilidad son precarias.
En 2007 se nos encargó la rehabilitación de 8 viviendas situadas en uno de estos edificios. Ante la imposibilidad de reconfigurar (la normativa municipal no lo permite) decidimos afrontar las reformas individualmente con el objetivo de acondicionar cada una de estas infraviviendas en pequeños estudios para profesionales.
El resultado demuestra que una tipología obsoleta puede ser introducida en el tejido residencial contemporáneo si cambiamos al usuario final: donde antes hubo familias completas y hacinadas, hoy residen jóvenes recién emancipados o parejas que inician su vida en común.
Esa fue, básica y sencillamente, nuestra propuesta.
Luis Cercós (LC-Architects)
http://www.lc-architects.com/
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