domingo, 25 de enero de 2026

Juan Bautista de Toledo (4)


Juan Bautista de Toledo, de aparejador de Miguel Ángel a arquitecto del rey Felipe II (una investigación de Luis Cercos). Parte cuarta: jerarquías, capomaestri y Estado Mayor de la obra.

Si ayer analizábamos el método heredado de Michelangelo, hoy conviene observar cómo ese método se traduce en una estructura jerárquica precisa, sin la cual ninguna gran arquitectura del siglo XVI habría sido posible. La obra no se gobierna solo con ideas, sino con una cadena de mando clara y eficaz.

En San Pedro del Vaticano, Miguel Ángel actúa como autoridad suprema del sistema, fija las decisiones esenciales y delega su ejecución. Su modernidad reside en haber entendido que una obra prolongada durante décadas exige una organización jerárquica estable.

Inmediatamente por debajo se sitúa la figura del capomaestro, término italiano que permite comprender mejor lo que en la tradición española llamaremos aparejador. No es un ayudante menor, sino el responsable directo del gobierno cotidiano del cantiere, el depositario operativo del proyecto y del método del arquitecto mayor. En San Pedro, esta función recae en Juan Bautista de Toledo, en Italia conocido como Giovanni Battista de Alfonsis.

Junto al capomaestro aparece el soprastante ai lavori, supervisor encargado del control de calidades y de la coherencia constructiva. En determinados ámbitos actúa también el capomastro muratore, con funciones transversales de coordinación material, y, en un nivel más amplio, el ingegnere di fabbrica, capaz de pensar la obra como un sistema complejo y prolongado en el tiempo.

Este conjunto configura un auténtico Estado Mayor de la obra, apoyado en los grandes maestros de oficio: el maestro maggiore di pietra (cantería), responsable de la estereotomía y los empujes; el maestro maggiore di muratura (albañilería), encargado de las fábricas y secuencias; y, de manera decisiva, el maestro maggiore di carpenteria.

Vamos a detenernos en este maestro maggiore di carpenterie, sin él no hay arquitectura de piedra: cimbras, andamios y trazas a escala real constituyen el negativo previo del edificio. La arquitectura se piensa primero en madera antes de fijarse en piedra.

El capomaestro no sustituye a estos oficios, sino que los coordina. Es el eslabón entre la inteligencia global del arquitecto mayor y la ejecución cotidiana de la obra. Así entendida, la posición de Juan Bautista de Toledo no es secundaria. Aprende en Roma a gobernar una obra compleja, a mantener una idea durante décadas y a administrar el tiempo largo de la arquitectura.

La imagen elegida hoy —el cantiere de San Pedro conservado en los cuadernos de Maarten van Heemskerck (Kupferstichkabinett, Berlín)—, donde conviven la antigua basílica y la nueva fábrica, resume visualmente ese mundo de obra que Juan Bautista aprenderá en Roma y trasladará a El Escorial.

LC, París, enero de 2026

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