El primer trabajo fue técnico: levantamiento, lectura constructiva, cartografía de daños, identificación de patologías, ensayos físico-químicos realizados desde el laboratorio de LC Architects y definición de las medidas de recuperación más adecuadas. Había que consolidar, sanear, coser fisuras, recuperar volúmenes perdidos, proteger carpinterías y cerrajerías, eliminar añadidos impropios y devolver a la fachada una condición material estable. Pero una fachada histórica, muy cerca de la calle Bailén y del Palacio Real de Madrid no se restaura únicamente reparando sus lesiones. También hay que devolverle una voz.
Por eso, junto a la cartografía de daños y a la cartografía de intervenciones, desarrollamos un estudio cromático completo. Fotografiar la fachada no significaba simplemente documentarla, sino desmontarla visualmente en todos sus elementos: zócalo, revocos, impostas, huecos, carpinterías, balcones, cerrajerías, molduras, medallones, ritmos verticales y horizontales, relación con los edificios colindantes y presencia urbana en la calle. A partir de esa toma de datos, el trabajo de estudio permitió construir varias hipótesis cromáticas, desde soluciones prudentes, próximas a una lectura conservadora del inmueble, hasta propuestas más intensas, capaces de devolver a la calle una energía visual que quizá el propio paso del tiempo había silenciado.
Siempre me ha interesado ese momento de la restauración en el que el proyecto deja de ser una simple reparación y se convierte en una conversación con lo posible. El collage de propuestas cromáticas no era un ejercicio decorativo ni una concesión al gusto. Era una herramienta de pensamiento. Permitía mostrar al cliente, antes de intervenir, que la fachada no tenía un único destino evidente, sino varias posibilidades legítimas dentro de un marco técnico, histórico y urbano controlado.
La solución finalmente ejecutada fue contenida, clara y técnicamente precisa. Pero el verdadero interés del proceso estaba también en aquello que no llegó a construirse: en las hipótesis ensayadas, en las alternativas descartadas, en la voluntad de llevar la intervención siempre un poco más lejos sin romper el equilibrio del edificio.
Louis CERCOS, París, junio 2026.


