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lunes, 11 de mayo de 2026

La restauración del tango


Pensaba hoy en Astor Piazzolla (1921-1992) como una imagen extraordinariamente precisa de lo que significa escuchar una tradición desde dentro.

Piazzolla no destruyó el tango para hacerlo moderno, no lo traicionó para volverlo contemporáneo, no lo disfrazó con los lenguajes cultos de la música europea para separarlo de su origen ni lo convirtió en una cita nostálgica destinada a tranquilizar a quienes solo aman el pasado cuando ya no representa ningún peligro. Simplemente escuchó el tango hasta el punto de descubrir dentro de él una música que todavía no había sido escrita. Comprendió su respiración, su tensión, su melancólica manera de caminar por Buenos Aires como si cada bandoneón fuese una forma de memoria. Precisamente porque lo escuchó con esa intensidad pudo llevarlo hacia otro lugar sin romper el hilo invisible que lo unía a su origen.

Eso es lo que me interesa de Piazzolla cuando lo pienso desde la restauración. No la ruptura como gesto narcisista, no la modernidad como desprecio de lo heredado, no la innovación como necesidad de borrar aquello que nos precede, sino la transformación como consecuencia de una escucha radical. Su tango sigue siendo tango porque no nace contra el tango, sino desde el tango, porque se separa de él como se aleja el extremo de una rama de su propio tronco.

Restaurar arquitecturas es también eso: no repetir una forma antigua para tranquilizar nuestra conciencia, no congelar una materia para convertirla en reliquia, no imponer una contemporaneidad sobre aquello que aún conserva una voz propia. Restaurar es escuchar hasta comprender qué parte de lo recibido pide silencio, qué parte pide cuidado, qué parte pide reparación y qué parte, a veces, pide ser reinterpretada.

Hay edificios que necesitan que los escuchemos. Escuchar exige inteligencia, paciencia y una cierta valentía. Quien escucha no sabe de antemano qué respuesta va a recibir, y por eso debe aceptar la incertidumbre, la ambigüedad de las huellas, la fragilidad de los materiales, las contradicciones de la historia y las transformaciones que, aunque incomoden a una mirada demasiado purista, forman ya parte de la biografía material de la obra.

Por eso me interesa cada vez más pensar la restauración no como una doctrina cerrada, sino como una forma de interpretación, en el mismo sentido en que una partitura no vive porque alguien la conserve intacta en un archivo, sino porque alguien vuelve a leerla, vuelve a respirarla, vuelve a arriesgarse con ella ante otros. Una restauración verdadera debería aspirar a algo semejante: permitir que lo recibido vuelva a hablarnos, con su voz propia, en el tiempo que nos ha tocado vivir. Porque restaurar, cuando se entiende de este modo, es entrar en una conversación difícil, lenta y responsable con aquello que nos precede, hasta que el edificio, la ciudad, el objeto o la música puedan decir nuevamente algo verdadero sin dejar de ser lo que fueron.

Louis CERCOS, París, mayo 2026.

jueves, 19 de febrero de 2026

Gainsbourg vs Gainsbarre / Le mot exact (Bpi, 2023)


Pourquoi parler de Serge Gainsbourg dans une série consacrée à la restauration ? Parce que restaurer, c’est lire les strates, distinguer l’ossature de l’ornement, comprendre les ajouts, consolider sans effacer, intervenir sans travestir. Cette exigence vaut pour la pierre, pour les objets, pour les archives, pour les vies.

En 2023, à la Bpi • Bibliothèque publique d'information du Centre Pompidou, l’exposition Serge Gainsbourg, le mot exact proposait précisément cela : retirer les couches de légende pour retrouver la structure.

À l’entrée, la photographie du bureau du 5 bis rue de Verneuil. Machine à écrire, livres, papiers annotés. Non pas le provocateur médiatique, mais l’artisan du langage. Plus de cinq cents textes, des manuscrits raturés, une obsession du rythme et du mot juste. Sous le mythe, le travail.

La première partie plaçait au centre sa bibliothèque : Baudelaire, Rimbaud, Musset, Nabokov, Picabia, le surréalisme, la pop culture. Voilà une leçon essentielle : une œuvre forte repose sur des fondations solides.

La seconde partie abordait le cœur du drame : la fabrication du double. Lucien Ginsburg devient Serge Gainsbourg, puis invente Gainsbarre. Dans la lignée des doubles du XIXᵉ siècle – Dorian Gray, Jekyll et Hyde – le personnage finit par concurrencer l’auteur. Les cannes, les parfums, les “petits papiers”, les provocations télévisées composent une scénographie savamment construite. Sa propre épouse l’a résumé d’une phrase terrible : « J’aime Gainsbourg, mais j’ai peur de Gainsbarre. » Le double avait acquis une autonomie inquiétante.

Et c’est ici que la métaphore de la restauration devient éclairante. Une restauration excessive, qui cherche à impressionner plutôt qu’à comprendre, peut produire une image spectaculaire mais infidèle. À force d’ajouts, de surinterprétations, de gestes trop visibles, on fabrique une légende et l’on fait oublier la biographie monumentale, qui n’avait nul besoin d’artifice. Gainsbarre a parfois fonctionné comme une sur-restauration : une couche brillante finissant par masquer la structure profonde.

La troisième partie revenait à l’essentiel : la langue. Gainsbourg savait que le mot exact est une charpente. Ses manuscrits révèlent une discipline presque ascétique. Pourquoi insister sur cela aujourd’hui ? Parce que le cas Gainsbourg nous avertit : lorsqu’une intervention devient plus visible que l’œuvre qu’elle prétend servir, elle produit un récit séduisant mais infidèle. Le public retient la légende, oublie la structure.

Restaurer, qu’il s’agisse d’un bâtiment ou d’une vie, exige retenue et lucidité. La biographie de Serge Gainsbourg est, en elle-même, suffisamment monumentale : héritage russe, blessures de l’histoire européenne, culture littéraire profonde, invention musicale, long travail d’écriture. Elle n’avait pas besoin d’être sur-restaurée par le personnage.

Et toute restauration qui l’oublie finit par fabriquer un mythe au lieu de révéler un monument.

Luis Cercos, Paris, février 2026.

sábado, 31 de enero de 2026

Beethoven, Marsalis, Piazzolla o Valenzuela: músicas y arquitecturas





El 31 de enero de 1804, en Alemania, Ludwig van Beethoven concluye su Tercera Sinfonía, la Sinfonía n.º 3 «Heroica». Un gesto consciente de ruptura con el clasicismo heredado y, al mismo tiempo, una ampliación radical de sus límites. Beethoven no destruye la tradición: la expande desde dentro. Exactamente como ocurre con la buena arquitectura, cuando decide asumir el pasado no como una carga, sino como un material activo.

La Heroica introduce algo decisivo y profundamente arquitectónico: la música deja de ser solo equilibrio para convertirse en proyecto. Aparecen el tiempo largo, el conflicto, la biografía, la tensión interna. La obra se recorre. Se atraviesa. Como un edificio. Arquitectura y música comparten esa condición esencial: se construyen en el tiempo. Una se experimenta con el cuerpo; la otra, con el oído. Ambas se organizan mediante ritmo, proporción, armonía y silencio. Ambas necesitan una estructura invisible que permita que la emoción exista sin desbordarse.

Pienso a menudo que las grandes renovaciones musicales explican mejor la arquitectura que muchos tratados. El jazz, el flamenco o el tango no nacen por negación, sino por mestizaje. Y cuando una tradición parece agotarse, no es porque haya sido demasiado fiel a sí misma, sino porque ha dejado de arriesgar. En su momento, Astor Piazzolla no abandonó el tango, lo tensó desde dentro, introduciendo nuevas estructuras, contrapunto, formas largas y conflicto.

Hace unos días, un amigo me enviaba una frase de trompetista de jazz Wynton Marsalis: “Entréguese por completo a todo lo que haga. Hacer las cosas en serio es divertido”. Estoy de acuerdo, tomarse en serio lo que uno hace es compromiso, rigor y alegría profunda en el oficio.

La cantante chilena Francisca Valenzuela, decía en 2013 que en lo creativo, lo primero es el objetivo; aceptar solo aquello que no desvirtúe el proyecto propio; trabajar con coherencia, incluso a costa de renunciar a oportunidades brillantes pero ajenas. Su defensa de un modelo independiente, casi artesanal, basado en el control del proceso y en la fidelidad a una idea, es profundamente arquitectónica. Es la misma lógica que exige intervenir en un edificio heredado sin traicionarlo ni disfrazarse de otra época.

No hay músicas superiores ni arquitecturas nobles por definición. No hay estilos moralmente mejores que otros. Solo hay obras honestas y obras fallidas. Como en la música, en arquitectura no se trata de parecer, sino de ser. No en el tiempo, porque trabajamos desde nuestro presente. No en el espacio, porque cada lugar impone su verdad. La tradición solo permanece viva cuando acepta ser reinterpretada con inteligencia y responsabilidad.

Beethoven, Marsalis, Piazzolla o Valenzuela nos recuerdan, cada uno a su manera, que crear es comprometerse. Que la alegría nace del rigor. Y que la verdadera modernidad no consiste en borrar lo anterior, sino en saber hacerlo sonar de nuevo.

Luis Cercos, Condé-sur-Risle, Normandie, enero 2026.

miércoles, 24 de julio de 2024

Architecture, Restauration de l'Architecture, et autres disciplines artistiques

 


Le critique musical Alex Ross, après avoir bouleversé les idées préconçues sur la musique dans son livre The Rest Is Noise, nous a offert dans son œuvre suivante Listen to This une vision particulière d'un art en constante évolution et en processus de métissage permanent, commençant par une phrase absolue : "je déteste la musique classique". Quand je lis encore aujourd'hui les exigences des administrations correspondantes (française, espagnole, chilienne, pays dans lesquels j'ai travaillé) de justifier une intervention à partir de la lecture de telle ou telle Charte ou Bible rédigée en des temps déjà lointains et très différents de ceux d'aujourd'hui, je ressens un peu la même chose : "je déteste les Chartes de restauration, et spécialement celle de Venise, que tout le monde cite mais que très peu ont réellement lue et étudiée".


"Certains rituels dans les salles de concert devraient changer. Beaucoup de conventions se sont imposées vers 1900 et n'ont pas évolué. J'aimerais que le terme musique classique disparaisse de notre vocabulaire et que nous trouvions un autre. Les publics de la musique classique (tout comme les visiteurs des musées, j'ajoute) se sont multipliés dans le monde entier. Ils sont beaucoup plus nombreux aujourd'hui qu'il y a cent ans. La croissance en Asie et en Amérique du Sud en est un exemple. Des cas comme le pianiste chinois Lang Lang ou le chef d'orchestre vénézuélien Gustavo Dudamel prouvent que la grande tradition de la musique européenne peut prendre racine dans différentes cultures et produire des talents extraordinaires. J'aimerais maintenant connaître les compositeurs de ces endroits, pas seulement les interprètes."

Détruisons également la prémisse absurde selon laquelle il existerait des architectures supérieures ou plus complexes que d'autres. Il n'y a pas de classes, seulement deux : la bonne ou la mauvaise architecture. Comme le dit Ross : "Entre le baroque et le rock, entre la Renaissance et le pop, entre les exploits romantiques de Schubert et Beethoven, et le jazz ou le blues, nous sommes tous plus ou moins égaux".

Et c'est là que je voulais en venir : à la volonté irrévocable de ne pas nous faire passer pour ce que nous ne sommes pas. Ni dans le temps (notre temps), ni dans l'espace (le lieu où nous travaillons à chaque instant).

Luis Cercos, Paris, 2024.

viernes, 3 de diciembre de 2021

Joan Manuel Serrat


Sin lugar a dudas, Joan Manuel Serrat es el cantautor, el poeta, el juglar, el músico más importante de mi vida. Muy probablemente, lo es también para muchos otros hispanohablantes. Se retirará en Barcelona en la víspera de NocheBuena del año 2022. Empezó a cantar y a contar cosas en 1965, el año en el que yo nací y de él era el primer disco que yo pude comprarme con mi propio dinero, allá por 1981. Todavía lo conservo, en una caja de madera, un recopilatorio de sus primeros años de carrera, que hoy está en mi casa en Francia. Sonó Serrat en la víspera del nacimiento de Giuliana, la menor de mis hijas, en un concierto memorable en la sala Gran Rex de Buenos Aires, junto a Mariela, junto a mi suegra -que marchó hace un par de años- y junto a nuestra querida tía Chiquita. En aquella ocasión, el maestro recitó un poema de Cavafis, ítaca, muy importante en mi vida también. Sonó Serrat también en la mañana del día siguiente al que conocí a Mariela, en la habitación de su hotel madrileño, mientras ella desayunaba, y aquella canción, Hoy puede ser un gran día, la animó a llamarme y a verme de nuevo. Y aquí seguimos, ella y yo, haciendo camino al andar. 

La carrera de Serrat no puede resumirse en un puñado de canciones, pero Mediterráneo es el lugar de dónde vengo y el lugar que me define; Paraules d'amor, la lengua de mi padre, a quien quizá nunca llegué a conocer completamente; La Saeta, recuerdos de la España de mi infancia, entre curas y supersticiones, de lo que hoy estoy alejado en la medida de lo posible, pero que también me forjó; La mujer que yo quiero, cuyo nombre me sabe a yerba, es el estado en el que ahora vivo y en el estado en el que quiero morir; Para la libertad, los sueños de esa España de los 70, que viví siendo aún un niño, y que comprendí durante mi juventud; Fiesta, el recuerdo de mis veranos en Alginet, el pueblo de Valencia en el que están mis raíces paternas; Las nanas de la Cebolla, que siempre me llevan a un minúsculo pueblo de Guadalajara, en la Castilla pobre, de donde salieron a servir, siendo todavía muy jovénes, mi abuela y sus cuatro hermanas, porque apenas había para comer; el Sur también existe, el disco que me entronca con Uruguay y con Benedetti, la tierra de mis suegros, al otro lado del Mar; Juan y José, la canción que siempre me evoca a mi querido amigo Jesús, compañero de estudios y de profesión; Cada loco con su tema, así soy casi siempre, ecléptico y desordenado, un poco caótico; De vez en cuando la vida, ... lo sé por experiencia propia; Tío Alberto, metáfora del país en el que hoy vivo y trabajo; ... y tantas y tantas otras cosas, otras canciones, tantos recuerdos. 

Bonne continuation mon cher Joan Manuel. 

lunes, 23 de abril de 2018

Magic

https://www.youtube.com/watch?v=Z8IjybGKjdU

Guauuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!!

Me impresiona el tamaño de las estrellas que se reunieron esa noche para homenajear a un grande. Emocionante.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Madonna (USA, 1958)


No cabe duda: toda una estrella. Hoy he visto publicado un "recortable", a la manera de aquellos viejos juegos de muñecas de papel.

lunes, 18 de mayo de 2015

Herbert von Karajan (Austria, 1908-1989)


También a propósito de la dirección de obra

"El arte de dirigir consiste en saber cuándo hay que abandonar la batuta para no molestar a la orquesta". 

viernes, 20 de diciembre de 2013

Cada uno da, lo que recibe


Cada uno da, lo que recibe.
Luego recibe lo que da.
Nada se pierde, todo se transforma.

lunes, 28 de octubre de 2013

Lou Reed, in Memóriam


Lewis Allen "Lou" Reed, nacido en Freeport, Long Island, New York el día 2 de marzo de 1942. Falleció ayer, 27 de octubre de 2013.

Hoy, el escritor Ray Loriga, escribe un hermoso artículo en El País. Su título, "magia y pérdida". Y nos recuerda una frase del músico que indica el inicio de lo que debió de ser su salida de casa, su salida de Ítaca:

Cuando creces en un pueblo pequeño, te pones muy nervioso, y piensas: aquí nunca ha nacido nadie famoso.

jueves, 5 de septiembre de 2013

La Vida Sigue Igual


...

Unos que nacen, otros morirán, 

...

Al final, 
las obras quedan, las gentes se van, 
otros que vienen las continuarán
la vida sigue igual

Julio Iglesias, La Vida sigue Igual.  


martes, 27 de agosto de 2013

Regina Spektor


Una amiga recién llegada me ha mandado hoy mismo un vídeo con una música maravillosa. Me ha encantado.

http://www.youtube.com/watch?v=WxRIhICLce8


Después de escuchar la canción he curioseado sobre la cantante. La página en español de wikipedia nos habla de ella, como si se tratase de la protagonista de una maravillosa historia. La transcribo, más o menos libremente.

Regina Ilyinichna Spektor (en rusoРегина Спектор /rʲɪˈɡʲinə ˈspʲɛktər/) es una cantante y pianista estadounidense de origen ruso. Nació el 18 de febrero de 1980 en Moscú, Unión Soviética, en el seno de una familia judía. Su padre, Ilya Spektor trabajaba como fotógrafo profesional y era violinista aficionado. Su madre era profesora de música y enseñaba en un conservatorio local. Fueron ellos los que inculcaron a Regina en la música en primera instancia, principalmente con las lecciones de piano que le impartía su madre en casa, en un viejo piano PetrofA la edad de siete años heredó el viejo piano familiar y comenzó a tomar clases en un conservatorio de Moscú, donde el riguroso programa de enseñanza le procuró la técnica y la nociones básicas del instrumento. Asimismo, en su hogar se escuchaba y tocaba música de Mozart, Chopin y Rachmaninoff. Además su padre reproducía y coleccionaba la discografía de The Beatles, Queen, Moody Blues, Toto Cotugno y Edith Piaf. 
La familia emigró de Rusia en 1989, durante la Perestroika, cuando a los ciudadanos rusos se les permitió salir del país, motivados sus padres por el hostigamiento y antisemitismo soviético. Regina tenía nueve años y medio cuando la familia llegó a los Estados Unidos, siendo acogidos y refugiados por la sociedad Hebrew Immigrant Aid Society (HIAS). Ella no hablaba una sola palabra de inglés cuando llegó al país norteamericano. Años más tarde en una entrevista en televisión confesó que el exilio, lejos de ser un proceso traumático para ella, fue «divertido y emocionante» aunque no de igual manera para sus padres.
HIAS logró establecer a la familia Spektor en el barrio neoyorquino de Bronx, precisamente en la calle 231. Con ellos convivió también Rosa, tía de Regina por parte de su madre, junto con su hija Marsha. Debido a que su piano fue abandonado en Rusia y a los problemas económicos familiares se privó de la música por el resto de su infancia, practicando esporádicamente en el piano de una sinagoga local. 
Una noche volviendo del trabajo en el metro de Nueva York, su padre entabló una conversación casual con el violinista Samuel Marder, cuando le llamó la atención el instrumento que llevaba —dado que Ilya también tocaba el violín— y por que reconoció su acento ídish. Como ambos compartían el interés por la música clásica, Marder invitó a la familia Spektor a su casa para compartir una velada junto a su esposa, la pianista Sonia Vargas. Allí tuvieron la oportunidad de escuchar un repertorio completo de la pareja de músicos y Regina preguntó a Sonia si podría dictarle clases de piano, a lo que esta accedió y de manera gratuita.
Fuente: wikipedia.

jueves, 8 de agosto de 2013

Kiko Veneno (Figueras, Spain, 1952)


Hoy escribo desde la madrugada de Buenos Aires. Anoche llegué. Estaba cansado y he dormido un poquito. Al final me he desvelado. Hace frío. Muchas cosas lindas me han ocurrido hoy. La mayoría de ellas motivadas por una niñita rubia que adoro, la más pequeña de mis hijas. Antes de verla he comprado el diario. ¡Qué suerte, en Buenos Aires se compra fácil El País! Y yo, desde América Latina, tengo mono del periódico que leía en la primera mitad de mi vida.

Siempre hay algo que resaltar en esas páginas no tan liberales como parecen. Hoy, impagable entrevista a una leyenda del rock español, Kiko Veneno, catalán de nacimiento, sevillano de corazón.

Hombre, los setenta si fue una época de mucha droga. Pero me junté con mi mujer, con la que convivo desde hace muchos años y hemos sido bastante fieles y constantes. Eso me hace un poco diferente (al resto de rockeros). AÚN NOS QUEREMOS. :-) No sé como se hace (eso del amor para toda una vida). Es como las canciones. Tampoco se hacen. Hay gente que las sabe hacer. Yo hago canciones, el otro hace una tortilla de patatas exquisita, el otro pesca. ... En fin, se hace como se puede. Aunque también hay quien dice que ya nada dura. Yo le doy la razón a todo el mundo. 

Mis canciones son (o serán) mi epitafio. Así que "volando voy, volando vengo". Ese sería un buen epitafio para mí. Pero los músicos -ya se sabe- tenemos vida eterna. 


Ítaca. Serrat. Gira 100 x 100


Teatro Gran Rex. Buenos Aires. Argentina. Noviembre de 2008.

sábado, 27 de julio de 2013

jueves, 25 de julio de 2013

A Gustavo Cerati (Buenos Aires, 11 de agosto de 1959)


Gustavo Cerati, líder de la mítica banda argentina Soda Stereo sufrió el 15 de mayo de 2010 un accidente cardiovascular isquémico que lo mantiene en coma y bajo respiración asistida desde ese día. 

En marzo de 2011, la banda de rock irlandesa U2 recordó a Gustavo Cerati en uno de sus conciertos en ciudad de La Plata, en Argentina. Antes de interpretar "Moment of surrender", Bono dijo: "No olviden a Gustavo Cerati". En la pantalla del escenario se leía el siguiente mensaje “A Gustavo Cerati enviamos nuestro amor y respeto. Él oirá nuestras voces esta noche”.

Según sus amigos, Cerati reacciona ligeramente cuando escucha su música. 

lunes, 22 de julio de 2013

Carpe Diem


¡Aquellos maravillosos años!
Fueron lindos, pero no los cambio. El pasado, pasó.
Carpe Diem