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miércoles, 25 de septiembre de 2019
miércoles, 26 de septiembre de 2018
miércoles, 23 de marzo de 2016
TOP 21 - Secretos de Madrid
"TODO ES FELICIDÁ" (2008) (*), obra de Jack Babiloni, glosada por la revista TimeOut como uno de los 21 SECRETOS DE MADRID.
(*) Gigantesco fresco al silicato obra de Jack Babiloni sobre muro de cal en el kilómetro cuadrado de fachada del palacete decimonónico -1886- sito en la confluencia de las calles Orellana y Campoamor de Madrid, España.
(Autor: Jack Babiloni. Dirección facultativa: LC-ARCHITECTS).
("TOP 21 SECRETOS DE MADRID" -Revista TimeOut, febrero 2015-).
miércoles, 1 de abril de 2015
Bansky en Gaza
La noticia habla de la venta de una "puerta vieja" que también es una obra de Bansky. El artículo deja un lugar para la reflexión: ¿con quién se identifica usted más: con el vendedor o con el comprador?
http://cultura.elpais.com/cultura/2015/04/01/actualidad/1427900311_155060.html
jueves, 12 de febrero de 2015
Boa Mistura
Boa Mistura es un grupo de artistas urbanos originado en Madrid a finales del 2001. El término "Boa Mistura" del portugués, tiene el significado de "buena mezcla", que hace referencia a las distintas formaciones de los miembros del grupo. Los integrantes son el arquitecto Javier Serrano "Pahg", el ingeniero de caminos Rubén Martín "rDick", el publicista Pablo Purón "Purone" y los licenciados en Bellas Artes Pablo Ferreiro "Arkoh" y Juan Jaume "Derko".
Fuente: wikipedia.
miércoles, 10 de diciembre de 2014
jueves, 24 de julio de 2014
jueves, 27 de febrero de 2014
domingo, 9 de febrero de 2014
Sane Smith, New York
Sane Smith's handwork mars the Brooklyn Bridge's Manhattan Tower.
Sane Smith was the name used by a New York graffiti, composed of David Smith ("Sane") and his brother Roger Smith ("Smith"), active during the 1980s. In October 1990, Sane was found dead in the waters of Flushing Bay. Roger Smith continued to paint as "Smith", collaborating with Chris Pape ("Freedom"). Fuente: wikipedia.
Xavier Prou, Blek le Rat, 1952
"Cada vez que creo que he pintado algo ligeramente original, me doy cuenta de que Blek Le Rat lo hizo mejor, sólo veinte años antes", Banksy, ipse dixit.
Banksy, quizá Robin Gunningham
¿Dónde está Banksy?, ¿quién es Banksy? A mí su trabajo me encanta. Con relación a los que dicen que los grafitis o que el arte urbano ensucia las paredes: ¿qué decir sobre los anuncios, sobre los letreros, sobre los miles y miles de carteles que nos anuncian conciertos, lencería, nuevas tiendas, ...?, ¿Qué decir sobre las campañas políticas? No, no creo que los grafitis sean lo que más ensucie nuestras ciudades.
Muelle, 1966-1995
¡Qué viejos que vamos siendo! A veces una casualidad nos lo recuerda. El viernes pasado estuve en Los Ángeles (Chile, no USA). Fui y regresé en bus, por lo que estuve toda la tarde haciendo tiempo, después de haber visitado una linda iglesia que ha quedado rodeada (atrapada más bien) entre dependencias hospitalarias.
El caso es que caminando por la ciudad entré en una librería y compré la última novela de Arturo Pérez-Reverte, el francotirador paciente, 2013. Ya la he terminado. No será Arturo el mejor escritor de estos últimos años, pero a mí me gustan sus novelas. Sobre todo una, el húsar. E intuyo que a él también le gusta aquella vieja y pequeña historia, escrita cuando todavía era corresponsal de guerra.
Novela inspirada en el mundo del grafiti, la última novela de Pérez-Reverte me ha recordado la cantidad de veces que vi, entre 1985 y 1990 (quizá unos antes antes, unos atrás atrás) la firma de Juan Carlos Argüello, chico de mi generación (yo nací en 1965, él en 1966).
¿Qué habrá sido de Muelle?, me pregunté en más de una ocasión. Ayer supe que murió joven, en 1995, victima de un cáncer fulminante. También ayer supe que solo se conservan dos de los cientos de firmas con las que inundó Madrid, nuestro querido Madrid, en aquellos últimos años del siglo XX.
Creó escuela. En un mundo todavía sin internet encontró su forma de expresión, quizá por casualidad, gracias a una tendencia nacida en New York: el graffiti.
¿Por qué dejó de firmar? Ayer supe que lo dejó en 1993, cuando pensó que su mensaje estaba agotado. No lo creo. Nunca dejó de estar agotado. Muchos fueron los que le siguieron: muchachos armados con aerosoles que siguen buscando su lugar en el mundo. O al menos, su lugar en su ciudad. Les admiro por querer salir de su predestino.
Fue un pionero. He conocido algunos a lo largo de mi vida. A Muelle no le conocí en persona, pero mis amigos y yo, mis compañeros y yo, hablábamos de él y de su firma. Quizá por eso siempre me gustó el grafiti. Quizá por eso me atreví a proponer algo parecido en la esquina de las calles Orellana y Campoamor.
Arte urbano, grafiti, graffiti, steet art, mucho ha llovido desde entonces.
Ayer supe de la muerte de Muelle. Lo siento de verdad.
Luis Cercós
Santiago, Chile
jueves, 25 de julio de 2013
viernes, 1 de febrero de 2013
lunes, 14 de enero de 2013
Orellana, 5; making-of


por Jack Babiloni (+ LC-Architects)
El domingo 24 de febrero de 2008, recibí de Luis Cercós (LC-Architects [en adelante LC-A]) telefónica invitación para babilonizar la anacronísima (1886) tipología de fachada del inmueble madrileño sito en la confluencia de las calles Orellana y Campoamor. LC me explicó en una única reunión presencial cara a cara, días más tarde, que mi participación en el proyecto entrañaría la última de las actuaciones de rehabilitación integral diseñada y llevada a cabo ad hoc por LC-A en los meses precedentes.
Tras ciertos apuntes metodológicos y conceptuales que LC me participó, que necesitarían mención aparte, concerté con LC-A que el punto temático de partida incidiría en la revisión iconográfica de la mitografía helénica, una vez despreciados varios arranques filosófico-plásticos (de LC, míos o de ambos). La otra inviolable premisa fue que el procedimiento tecnológico que yo debía emplear era el de aplicación de silicatos sobre mortero de cal, lo que nos garantizaba una longevidad mínima de 500 años en el resultado final, y cuya técnica aplicativa y procesal, por otro lado, yo dominaba desde hacía más de veinte años, en mi época de prelicenciatura en Bellas Artes.
En principio la invitación de LC-A se restringía a mi intervención sobre 5 paños verticales entre balcones y sólo uno de los 4 chaflanes horizontales disponibles, que dejé listos entre los días 4, 5 y 6 de marzo de 2008. Ahí nacieron Poseidón e Hipocampo (en la fachada de la calle Campoamor), Quirón (en el chaflán) y Atenea, Amor y Helio (en la fachada de la calle Orellana). Al día siguiente, el viernes 7 de marzo, mostré a LC el resultado, en visita de obra in situ. Tras diez minutos de subidas y bajadas de los dos por escalinatas tubulares extramuros, recibí de LC una sonriente contraorden:
- Babiloni, píntala toda. Ya veré yo cómo se lo explico a la propiedad…
Me propuse lo mismo de siempre: una gráfica tiernamente salvaje, rudamente diáfana, caligráficamente perturbadora, impepinablemente valiente, inequívocamente audaz o, lo que es lo mismo y pinceles en ristre, ser honrado, cariñoso, disciplinado y cabal. Pero eso sí: alumbrando solamente criaturas pletóricas, sonrientes, bondadosas y conmocionantes. Todo ello para no errar el tiro, pues no hay hombre honrado que no lleve razón en todo.
Y eso hice, brochazo a letrita, y allá en esos muros lo fui gestando durante quince días no correlativos comprendidos entre el 4 y el 28 de marzo de 2008, desestimando bocetos y prefacturas y dejando que la incipiente primavera meciera mi coreografía de aquella poética quincena sobre el andamio.
Así, por ejemplo, desaparecieron muchos personajes que en mi taller me apetecía pintar, pero que en pleno parto fueron resultándome insuficientemente eufóricos en lo emocional, sentimental o, siquiera, lírico. Mantuve, eso sí, la férrea vocación griega que prometí a LC-A, excepción hecha de un romano que se me coló de rondón y por la puerta grande: Marco Aurelio, irrebatible filósofo y olvidable emperador, cuya única obra literaria, Meditaciones, (uno de mis 5 libros de cabecera desde hace más de 20 años) tiñó de inefable placer intelectual mi presencia cotidiana sobre aquel andamio azotado por vientos preprimaverales superiores a los 90 km por hora.
A las 11:40 a.m. del viernes 28 de marzo de 2008, di mi última pincelada de silicato sobre el casi kilómetro cuadrado de revoco de cal: la tilde (rojo inglés) de TODO ES FELICIDÁ, caligrafiada en el chaflán del primer piso.
Entre los días 15, 16 y 17 de mayo de 2008, una cuadrilla plurinacional de ultrametódicos y encantadores caballeros iberoamericanos desmanteló el andamio.
El sábado 17 de mayo de 2008, TODO ES FELICIDÁ comenzó a convertirse en referente universal de maridaje entre rehabilitación arquitectónica global y diálogo plástico reactaulizados, entre respeto al bagaje ancestral e ingreso de éste en los pálpitos del siglo XXI, entre piel recuperada y nueva piel al descubierto y entre refinamiento sin taxidermias, exquisitez metodológica y discutibilidad estilística.
El 1 de junio de 2008 recibí un correo electrónico de los inquilinos del tercer piso, una pareja germano-española con dos críos de 5 y 2 años: “Mil gracias, Babiloni. Desde que vivimos en TODO ES FELICIDÁ, los niños apenas riñen, comen sin insistirles y duermen de un tirón”.
Hoy, 2 de noviembre de 2009, casi 20 meses después, ésta sigue siendo la crítica más conmovedora que he recibido y la única útil para entender la licitud emisora de lo que LC-Architects y servidor allá propusimos.
Paz y Empatía,
Jack Babiloni.
http://www.jackbabiloni.com/
Jack Babiloni es atleta de maratón.
En 1993 fue nombrado en Suiza mejor artista plástico joven del mundo. Su obra plástica figura en colecciones públicas y privadas de Oceanía, Europa y Norteamérica y, tanto por ella como por su obra literaria y gráfico-literaria, ha recibido (desde 1991) 39 premios internacionales en Europa, Asia y América. Hasta la fecha (noviembre 2009) es autor de once poemarios, siete novelas, dos libros de relatos, una novela gráfica, un ensayo y tres álbumes infantiles ilustrados.
Colabora esporádicamente en proyectos del estudio-taller multidisciplinar LC-Architects.
Jack Babiloni aún no sabe qué quiere ser de mayor.
El domingo 24 de febrero de 2008, recibí de Luis Cercós (LC-Architects [en adelante LC-A]) telefónica invitación para babilonizar la anacronísima (1886) tipología de fachada del inmueble madrileño sito en la confluencia de las calles Orellana y Campoamor. LC me explicó en una única reunión presencial cara a cara, días más tarde, que mi participación en el proyecto entrañaría la última de las actuaciones de rehabilitación integral diseñada y llevada a cabo ad hoc por LC-A en los meses precedentes.
Tras ciertos apuntes metodológicos y conceptuales que LC me participó, que necesitarían mención aparte, concerté con LC-A que el punto temático de partida incidiría en la revisión iconográfica de la mitografía helénica, una vez despreciados varios arranques filosófico-plásticos (de LC, míos o de ambos). La otra inviolable premisa fue que el procedimiento tecnológico que yo debía emplear era el de aplicación de silicatos sobre mortero de cal, lo que nos garantizaba una longevidad mínima de 500 años en el resultado final, y cuya técnica aplicativa y procesal, por otro lado, yo dominaba desde hacía más de veinte años, en mi época de prelicenciatura en Bellas Artes.
En principio la invitación de LC-A se restringía a mi intervención sobre 5 paños verticales entre balcones y sólo uno de los 4 chaflanes horizontales disponibles, que dejé listos entre los días 4, 5 y 6 de marzo de 2008. Ahí nacieron Poseidón e Hipocampo (en la fachada de la calle Campoamor), Quirón (en el chaflán) y Atenea, Amor y Helio (en la fachada de la calle Orellana). Al día siguiente, el viernes 7 de marzo, mostré a LC el resultado, en visita de obra in situ. Tras diez minutos de subidas y bajadas de los dos por escalinatas tubulares extramuros, recibí de LC una sonriente contraorden:
- Babiloni, píntala toda. Ya veré yo cómo se lo explico a la propiedad…
Me propuse lo mismo de siempre: una gráfica tiernamente salvaje, rudamente diáfana, caligráficamente perturbadora, impepinablemente valiente, inequívocamente audaz o, lo que es lo mismo y pinceles en ristre, ser honrado, cariñoso, disciplinado y cabal. Pero eso sí: alumbrando solamente criaturas pletóricas, sonrientes, bondadosas y conmocionantes. Todo ello para no errar el tiro, pues no hay hombre honrado que no lleve razón en todo.
Y eso hice, brochazo a letrita, y allá en esos muros lo fui gestando durante quince días no correlativos comprendidos entre el 4 y el 28 de marzo de 2008, desestimando bocetos y prefacturas y dejando que la incipiente primavera meciera mi coreografía de aquella poética quincena sobre el andamio.
Así, por ejemplo, desaparecieron muchos personajes que en mi taller me apetecía pintar, pero que en pleno parto fueron resultándome insuficientemente eufóricos en lo emocional, sentimental o, siquiera, lírico. Mantuve, eso sí, la férrea vocación griega que prometí a LC-A, excepción hecha de un romano que se me coló de rondón y por la puerta grande: Marco Aurelio, irrebatible filósofo y olvidable emperador, cuya única obra literaria, Meditaciones, (uno de mis 5 libros de cabecera desde hace más de 20 años) tiñó de inefable placer intelectual mi presencia cotidiana sobre aquel andamio azotado por vientos preprimaverales superiores a los 90 km por hora.
A las 11:40 a.m. del viernes 28 de marzo de 2008, di mi última pincelada de silicato sobre el casi kilómetro cuadrado de revoco de cal: la tilde (rojo inglés) de TODO ES FELICIDÁ, caligrafiada en el chaflán del primer piso.
Entre los días 15, 16 y 17 de mayo de 2008, una cuadrilla plurinacional de ultrametódicos y encantadores caballeros iberoamericanos desmanteló el andamio.
El sábado 17 de mayo de 2008, TODO ES FELICIDÁ comenzó a convertirse en referente universal de maridaje entre rehabilitación arquitectónica global y diálogo plástico reactaulizados, entre respeto al bagaje ancestral e ingreso de éste en los pálpitos del siglo XXI, entre piel recuperada y nueva piel al descubierto y entre refinamiento sin taxidermias, exquisitez metodológica y discutibilidad estilística.
El 1 de junio de 2008 recibí un correo electrónico de los inquilinos del tercer piso, una pareja germano-española con dos críos de 5 y 2 años: “Mil gracias, Babiloni. Desde que vivimos en TODO ES FELICIDÁ, los niños apenas riñen, comen sin insistirles y duermen de un tirón”.
Hoy, 2 de noviembre de 2009, casi 20 meses después, ésta sigue siendo la crítica más conmovedora que he recibido y la única útil para entender la licitud emisora de lo que LC-Architects y servidor allá propusimos.
Paz y Empatía,
Jack Babiloni.
http://www.jackbabiloni.com/
Jack Babiloni es atleta de maratón.
En 1993 fue nombrado en Suiza mejor artista plástico joven del mundo. Su obra plástica figura en colecciones públicas y privadas de Oceanía, Europa y Norteamérica y, tanto por ella como por su obra literaria y gráfico-literaria, ha recibido (desde 1991) 39 premios internacionales en Europa, Asia y América. Hasta la fecha (noviembre 2009) es autor de once poemarios, siete novelas, dos libros de relatos, una novela gráfica, un ensayo y tres álbumes infantiles ilustrados.
Colabora esporádicamente en proyectos del estudio-taller multidisciplinar LC-Architects.
Jack Babiloni aún no sabe qué quiere ser de mayor.
martes, 20 de noviembre de 2012
jueves, 7 de junio de 2012
miércoles, 16 de mayo de 2012
¿destruirías un Banksy?
Noticia publicada hoy en msm: http://noticias.es.msn.com/artes/unos-obreros-destrozan-un-banksy-en-melbourne#image=1
El arte graffitero conlleva este riesgo. Aunque te llames Banksy y seas un prolífico artista del graffiti británico, cuyas obras están altamente valoradas, usar como escenario la calle lleva intrínseco el riesgo de que tu trabajo sea altamente dañado.
Es lo que ha pasado en Melbourne con una de las piezas de arte urbano del grafitero Banksy, valorada en 50.000 dólares y que fue destruida por accidente durante unas obras de reparación de un local, según han informado medios locales. La obra es cuestión es una plantilla de color negro que muestra una rata haciendo paracaidismo. Fue pintada por el artista británico hace más de 15 años en una pared del barrio de Prahran.
'Sin darse cuenta han destrozado una parte de la historia de esta ciudad', aseguraba Tina McKenzie, propietaria de un negocio cercano, al canal ABC . 'Esto se debería haber evitado. No se trata de una pieza de gran tamaño, pero es uno de los pocas obras de Banksy que hay en Melbourne', afirmaba otro propietario de un local continuo, Jacqui Vidal, al Herald Sun. Ya ocurrió en en Londres, en 2009, cuando unos operarios del ayuntamiento comenzaron a pintar la fachada de un edificio en la que había una caricatura de la familia real hecha por el artista. En aquella ocasión la pintura azul cubrió buena parte de la obra, que estaba valorada en 330.000 dólares.
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