Pensé primero en una colección de objetos industriales. Después llegaron los catálogos, las fechas y las familias de objetos. El recorrido, situado inicialmente entre 1890 y 2030, retrocedió hasta Conté, en 1795, y siguió abriéndose. Las enciclopedias me llevaron a Chambers, a Diderot y d’Alembert; el libro, al códice; el vaso, al vidrio antiguo; una agenda, a los acuerdos con los que organizamos los días. Descubrí que mi presente estaba amueblado con ideas de muchas edades.
Al principio me tentó decir que algunas no habían podido mejorarse. Mirándolas despacio, comprendí que han cambiado sus materiales, su fabricación, su seguridad y sus usos. Persisten porque todavía resuelven algo, porque hemos aprendido a convivir con ellas y porque otras manos las han ido corrigiendo. Su duración también contiene trabajo, desigualdades, comercio y elecciones que conviene hacer visibles.
En mis proyectos de conservación he aprendido a leer las huellas de vidas anteriores. En mi casa esa lectura adquiere otra proximidad. Una junta sustituida permite preparar el café; un zurcido conserva la relación con unos pantalones; un antigui volumen incompleto me sigue ofreciendo conocimiento. Las viviendas de Philips que conocí en Eindhoven en 1994 me enseñaron cuánto puede explicar una cocina sobre una manera de construir y de habitar.
Esta primera edición reúne 218 artículos, ordenados por sus hitos históricos. Incluye edificios, periódicos, sistemas y servicios, porque también forman el interior ampliado de nuestras casas. La fundación de una empresa, un producto y su aniversario pueden pertenecer a una misma historia. Las referencias documentales se reúnen al final; el índice permite seguir la cronología o regresar a una pieza concreta.
Las fechas identifican patentes, presentaciones, publicaciones o aperturas; no siempre señalan la invención de una técnica. En los periodos antiguos, la ordenación es aproximada: una horquilla histórica no se convierte en un año exacto. Los textos de 2027, 2028 y 2030 serán reflexiones prospectivas escritas desde septiembre de 2026. La cronología tampoco propone una marcha inevitable hacia el progreso: un producto puede facilitar una tarea y crear una dependencia; una forma bella puede durar y sus componentes dejar de estar disponibles.
Quisiera que estas páginas invitaran a mirar alrededor con mayor atención. Cada hogar reúne una pequeña antropología de lo que conservamos, reparamos, dejamos entrar y hemos perdido. Entre esas cosas se reconoce de dónde venimos y se ensaya cómo queremos continuar viviendo.
Louis CERCOS, Condé-sur-Risle, septiembre 2026.

.jpg)



.jpg)











