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sábado, 22 de agosto de 2015

Edificio Seguros Atlas, Lima, Perú



Autores: Walter Weberhofer y José Alvares Calderón - Edificio Seguros Atlas - Lima, Perú | 1953 - 1955 (Fuente: © Archivo Weberhofer)

miércoles, 6 de mayo de 2015

Buenos Aires, Argentina


Soy esposo y padre de porteñas. Buenos Aires es una linda ciudad. Pero más allá de los lugares, yo creo que están las sensaciones: el bullicio, el eclecticismo, la pasión, la manera de andar y de hablar de sus gentes, el sabor de sus desayunos, la cerveza con los amigos, el asado de los domingos, la tonada, los besos entre los hombres -algo así como formar parte de la "familia" (y quien haya visto El Padrino sabe a lo que me refiero), los diminutivos, los apelativos cariñosos, el lunfardo, el caos organizado y el orden arbitrario, el pasado común de todos los porteños -sus abuelos, sus bisabuelos, llegaran de donde llegaran y fueran de donde fueran-, el río de la Plata, los extremos que se atraen, la bipolaridad, ... las conversaciones de los tacheros, los vendedores ambulantes, la viveza criolla, el dulce de leche -hasta el exceso, pero no importa-, ... Una experiencia. Buenos Aires es sobre todo una forma de ser y de sentir. Difícil de amar, imposible de no amar, un lugar para añorar. Una ciudad generosa y abierta. Ciudad sin ley, pero llena de códigos. Hay que ir. Al menos una vez en la vida.

lunes, 13 de abril de 2015

Eduardo Galeano (Montevideo, 1940-2015)


Hoy ha muerto en su querido Montevideo un uruguayo que decía las cosas con una voz y una cadencia especial. Conocí su obra a través de mi esposa, uruguaya de nacimiento y en casa tenemos varios de sus libros y grabaciones. Últimamente estaba mayor. Cada vez que pasábamos por Montevideo, nos gustaba parar en el Cafe Brasilero (Ituzaingó 1475 y 25 de Mayo, Ciudad Vieja), por sí él estaba por allí. Un día me pareció verlo. ¡Qué más hubiera querido yo! Intercambiar unas palabras y darle la mano. En esta vida, ese encuentro ya no podrá ser. 

Me gustaba escucharle leer fragmentos de sus libros. 

Últimamente se le veía cansado a través de la televisión. Se ha ido relativamente joven, con solo 74 años de edad. 

La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.

El hambre desayuna miedo. El miedo al silencio aturde las calles. El miedo amenaza: Si usted ama, tendrá sida. Si fuma, tendrá cáncer. Si respira, tendrá contaminación. Si bebe, tendrá accidentes. Si come, tendrá colesterol. Si habla, tendrá desempleo. Si camina, tendrá violencia. Si piensa, tendrá angustia. Si duda, tendrá locura. Si siente, tendrá soledad.

martes, 7 de abril de 2015

Iglesia del Cristo Obrero, Atlántida, Uruguay, 1952





“(…) en Punta Ballena, se había pensado en una solución de   bóvedas según unas obras que Bonet había hecho en Buenos Aires. Y eran muy poco racionales, entonces yo le dije por qué no hacíamos una bóveda de ladrillos, porque la obra lo pedía plásticamente (…) El me dijo que estaba de acuerdo, pero que la veía muy pesada, ya que estaba pensando en ladrillos colocados parados, como se hace en los arcos; entonces le dije:no, una cáscara de ladrillo (…) Y bueno, la hicimos, y después me acuerdo que el constructor no la quería hacer y tampoco la quería cobrar, y después no quería meterse abajo; tenía una desconfianza muy grande”.        
(Eladio Dieste en entrevista realizada en junio de 1995 por los arquitectos Folle y Gaeta en Elarqa número 15) 

sábado, 3 de enero de 2015

Matías Delfino


Matías Delfino es un diseñador argentino afincado en Nueva York que trabaja en la sede de Naciones Unidas. Diseños de enorme expresividad aparentemente sencillos. En 2014 expuso en la sede del Senado de la Nación (Argentina). La muestra se llamó "Haciendo la Esperanza Visual".

El dibujo corresponde a un trabajo suyo cuando todavía era estudiante de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Lo publicó en octubre de 2014 en su cuenta de twitter con esta explicación:

Comparto mi diseño como estudiante de hace 20 años y que despertó mi vocación

He aquí el origen de una vocación. Y de una profesión. Un cartel estudiantil para conmemorar el día de la madre.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Gastón Acurio (Lima, 1967)


Si tengo que comparar una profesión con el ejercicio de la arquitectura, yo diría que la gastronomía podría ser la más parecida. Gusto por eso de leer y de escuchar las opiniones de los grandes cocineros del mundo. Gastón Acurio es quizá el cocinero más importante de Perú y uno de los responsables intelectuales del lugar que esa cocina tiene hoy en el mundo. Una cosa me encanta de él: si escribes su nombre en Google es casi imposible encontrar una fotografía suya en la que no aparezca aparentemente feliz y sonriente. Eso me gusta. Por eso le creo cuando dice lo siguiente:

El poeta triste, escribe poemas y te hace llorar. El pintor triste pinta cuadros y te logra emocionar. El musico triste compone canciones y te hace cantar. Al cocinero triste, le está prohibido cocinar. 

Por supuesto, al arquitecto triste -qué pesadez- también debería prohibírsele construir. ¿No les parece? 

Y para terminar esta entrada una linda frase de un cocinero feliz: La cocina me ha dado el sentido de vivir. 

Ya lo he dicho en otras entradas de este blog: "vocación y destino", mágico dueto al alcance de algunos afortunados. 

miércoles, 20 de agosto de 2014

Calladas


Fotografía: Familia arribando a Buenos Aires. ¿Finales del siglo XIX, principios del XX?

Me encanta hojear las páginas de viejos diarios que guardé por algún motivo y detenerme de pronto en textos que no advertí en la primera visión. Hoy, por ejemplo, en la contratapa de El País del 11 de junio de 2014 (no hace mucho tiempo) hay una columna maravillosa de Leila Guerrero, en homenaje a sus abuelas. No puedo evitar transcribir algunas de sus palabras:

Mi abuela materna era una mujer pequeña y cándida. cuando el presentador del noticiero decía "Buenas noches", ello lo saludaba: "Buenas noches, hijo". Viajó sola, a los doce años, para encontrase en América con un padre al que quiso con un amor devocional, el mismo que sentía por sus nietos. Nos acariciaba la cabeza, nos decía "mi vida, mi alma". 

Mi abuela paterna era alta y delgada. Tenía un hermoso rostro de mujer. Usaba zapatones de varón, faldas oscuras. Para saludarme, me daba un beso en la coronilla y me decía: ¿Qué tal, mi vieja?. En las noches de invierno me leía historietas, libros, el Struwwelpeter que traducía del alemán. ... Jamás me dijo que me quería. Hacia el final de su vida estuvo enferma algunos años, que yo pase´esperando el llamado que me anunciaría su muerte. Antes de que eso sucediera, la visité en la clínica. Dormía; le toqué un brazo. Era como papel de arroz aquella piel que, hasta entonces, yo sólo había mirado, sin tocarla. Cuando vaciamos su casa encontré unas libretas escritas en alemán. Hay una sola nota en castellano, y habla de mí. La austeridad, su magnética hermosura. 

lunes, 18 de agosto de 2014

Alejandro Aravena (Santiago, Chile, 1967)




En Chile hay magníficos arquitectos. Entre ellos, el que más me gusta, es Alejandro Aravena. Su proyecto en Quinta Monroy, en el que entregó viviendas que los propietarios fueron terminando ellos mismos, es paradigmático: entregar un módulo mínimo que permita el acceso a la vivienda sin renunciar a la autoconstrucción y la mejora posterior. El proyecto, por lo que veo en las fotografías, funciona.

Entre mis viejos papeles -esos que guardo, echo un vistazo y tiro de vez en cuando- he encontrado una vieja entrevista a Alejandro Aravena. Transcribo las opiniones que comparto con él:

Dije no en un momento de mi vida a la arquitectura, entre 1995 y 1997. Renuncié a la arquitectura y me dediqué a otra cosa. Para hacer estupideces, decidí mejor no hacer nada. Trabajé en un bar. Es mejor hacer algo bien, cualquier cosa, que mediocremente lo que se supone que es bueno. 

Soy idealista, pero también muy pragmático. En un momento determinado hay que bajar las necesidades al máximo y vivir con lo que tienes. No se necesita demasiado para vivir. Lo que necesitas para estar contento es más bien poco, pero tienes que estar satisfecho con lo que haces. En Chile (posiblemente extensible al resto de América Latina) para ganarse la vida como clase media teniendo una formación universitaria, uno llega a fin de mes con casi cualquier cosa. 

Yo no aspiraba a mucho desde el punto de vista económico, pero sí desde el punto de vista profesional. Y con un conjunto de clientes muy malos, uno tras otro, tenía más sentido dedicarse a otra cosa y esperar. 

En el tercer año de carrera teníamos un taller clave: hacer una vivienda unifamiliar. Los alumnos debíamos elegir el lugar, el cliente. ... Casi todos los compañeros elegían un cliente excéntrico. Un artista, por ejemplo. Se tendía a pensar que la calidad del cliente, aseguraba la calidad del proyecto. Yo elegí un taxista. El taxista existía. Se llamaba Morales y ayudaba a mi padre a preparar curanto (una comida chilena que se prepara bajo tierra, con mariscos y carne). Pensando en él, yo me preguntaba: ¿qué es calidad de vida para una persona que debe tomar el transporte público todos los días, que pasa horas en un bus o en el metro. ¿Qué puede aportarle la arquitectura a alguien como él?. 

En Chile, dentro de todo, opera la meritocracia. En las obras de cierta importancia no hay encargos. Hay una institución que tiene que escoger y concursas por méritos. Sin esa meritocracia, yo no existiría. 

Un proyecto es una inversión. Tú mismo te construyes el próximo cliente. 

Para atender ciertos encargos, no se puede no crecer. No tengo resuelto el tamaño del estudio. 

Me produce placer viajar llevando muy poco. Es una satisfacción personal necesitar muy poco. 

lunes, 11 de agosto de 2014

Fundación Cassará, Buenos Aires


Fundación Cassará, en la Avda. de Mayo, 1100. Premio 2012 en la categoría "Recuperación y Puesta en Valor" de la Sociedad Central de Arquitectos.
Arquitectos: Ana María Carrio, Hamton-Rivoira y Neuman-Khon.

viernes, 8 de agosto de 2014

TetArte2, Santiago, Chile






Dentro de los actos de la semana mundial de la lactancia materna, en la estación de metro "Baquedano" de Santiago de Chile, una magnífica exposición que divulga los beneficios para el bebé y su posterior desarrollo intelectual.

martes, 5 de agosto de 2014

Guido Carlotto, el nieto recuperado 114



Mientras hay vida, hay esperanza. Esta anciana venerable, Estela de Carlotto (Buenos Aires, 1930) ha puesto hoy punto final a una búsqueda de 35 años. No parará, pues todavía luchará -estoy seguro- por seguir encontrando nietos desaparecidos.

A finales de noviembre de 1977 ella era una mujer alejada de actividades públicas, maestra de primaria y ama de casa. Su hija Laura Estela Carlotto fue secuestrada por el eufemísticamente denominado gobierno militar (desgobierno, en realidad una dictadura salvaje y cruel) estando embarazada de 3 meses. Por testimonios supo que su hija, torturada, fue mantenida con vida hasta el nacimiento de su hijo, nieto de Estela de Carlotto. El nombre del bebé, Guido.

Muchos años después, por iniciativa propia y como consecuencia de dudas razonables sobre su identidad, Guido se somete voluntariamente a prueba de ADN. Resultado: él es el hijo de Laura Carlotto y en consecuencia, nieto de Estela. Hasta ayer Ignacio Hurban, músico y director de una orquesta de jazz y de la Escuela de Música "Hermanos Rossi" de Olavarría (Argentina).

Mi vida hasta hace dos días, ha sido absolutamente feliz. 

Desde hoy, también Guido Carlotto, como su abuelo, el nombre que su madre quería ponerle según manifestó a compañeras de cautiverio.

La noticia, aunque triste -por todo lo que ha ocurrido, por todo lo que no ha ocurrido en estos 36 años- es una buena noticia.

Mi admiración a Estella Carlotto. Mi enhorabuena a la familia. Mi deseo de que la lista de nietos recuperados por la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo siga creciendo.

"No quería morirme sin abrazarlo y lo voy a hacer. Ya tengo a mis 14 nietos conmigo. La silla vacía va a estar con él, los portarretratos vacíos, que lo están esperando, van a tener su imagen. Es hermoso, es un artista, un chico bueno. Sabemos quién lo entregó y sabemos quiénes lo cuidaron. Lo cuidaron bien, afortunadamente, quizá inocentemente. Me llamó Cristina, me preguntaba si era cierto, le dije que sí y ahí lloramos juntas, en medio de la alegría del momento".
Luis Cercós
Buenos Aires, Argentina

jueves, 19 de junio de 2014

Viviendas Ruca, Huechuraba, Chile, 2013





Un proyecto magnífico, sencillo, radical, redondo. El Ministerio de Vivienda y Urbanismo de Chile, el Municipio de Huechuraba y la organización "un techo para Chile" son los comitentes de este complejo de viviendas para unas familias mapuches. El estudio Undurraga Devés trabajó en forma mancomunada con los beneficiarios de estas pocas unidades habitacionales y  juntos consiguieron una magnífica obra de arquitectura y construcción que une vanguardia proyectual, tradición y creencias. 25 casas integradas en un conjunto mayor de 415 viviendas que concilia dos mundos. Me encanta este proyecto. Mi enhorabuena para los autores, para los mandantes y para los beneficiarios.

Síntesis de una tradición cultural y constructiva, estas viviendas están alineadas de forma continua y orientadas al Este -a la salida del sol, según la tradición mapuche-. Entre las viviendas y el cerro se forma un corredor que sirve también de espacio público y a la vez común desde el que acceder al interior de las casas.

Pequeñas viviendas -ligeramente superan los 60 m2- repartidas en dos sencillas plantas. En la planta baja la cocina ("el rito del fogón") y en la planta alta dos dormitorios y un baño.

El interior, en penumbra, remite a la atmósfera de las rucas, que "da lugar a la percepción de un tiempo propio, diferente al que corre afuera en la ciudad" (palabras de los proyectistas).

Técnica constructiva artesanal y cumplimiento de la exigente normativa anti-sísmica chilena (las fachadas anterior y posterior se refuerzan con una viga cruzada de pino que compone y arriostra).

Un magnífico proyecto.

martes, 29 de abril de 2014

Lina Bo Bardi (Roma, 1912 - Sao Paulo, 1992)













Los arquitectos hispano-chilenos Ipiña+Nieto, ganadores del concurso de ampliación de la embajada de Brasil en Chile me hablaron por primera vez de esta arquitecta italobrasileña parcialmente desconocida. Quizá por ser mujer en un mundo minoritariamente femenino -cuando ella ejerció, me refiero-, quizá por ser extranjera, quizá por un pasado tangencialmente fascista (fue amante del arquitecto favorito de Mussolini, Marcelo Piacentini, 34 años mayor que ella, pero también crítica con el imperialismo). Recientemente la editorial Yale University Press una biografía sobre ella escrita por el profesor Zeuler R.M. de A. Lima (Londres, 240 páginas, 50 euros).

Lo que me entusiasmó de su obra fue la escasez de medios y la sencillez y rotundidad de sus planteamientos, el uso de la casualidad -una casualidad en la que milito-. En palabras de Anatxu Zabalbeascoa, la crítica de arquitectura del diario El País, "su arquitectura absorbe las imperfecciones, la cultura local, el paso del tiempo y la huella de los seres humanos".

Durante las obras de construcción de su primera gran obra, el Museo de Arte de Sao Paulo (MASP), instaló allí su oficina y fue cambiando el proyecto en la medida en que iban surgiendo problemas y/o imponderables durante la obra. El color rojo, por ejemplo, es una solución ingeniosa a las fisuras de retracción surgidas en un hormigón que debería haber sido visto.

Estamos hablando de lo mismo. O al menos, de una misma forma de entender la profesión. Sin fundamentalismos, con ingenio y una pizca de espíritu aventurero. Ese que nos ha hecho, también a nosotros, cruzar el Atlántico.

Aunque ella, por supuesto, lo hizo mucho antes (con 32 años llegó a Brasil).

Luis Cercós
Buenos Aires

Fuente: El País, Babelia, 26 de abril de 2014, página 15. Fotografías obtenidas navegando por la red. copyleft, supongo.

martes, 28 de enero de 2014

Ernesto Guevara, su voz


Navegando hoy por la red he encontrado una reliquia que me ha impresionado. El final, magnífico, a propósito de los que vivimos al sur del río Bravo y de cualquiera de las patrias americanas (esas que son nuestras).

lunes, 28 de octubre de 2013

Ciencia y Posciencia en América Latina (II)


Quienes me conocen saben que aunque nací en Madrid y tengo hijas españolas, también soy padre latinoamericano y, fundamentalmente durante el último lustro e intentado ver el asunto de la colonización española sin fundamentalismos de ningún tipo: ni todo fue tan maravilloso como estudié de niño, ni tan rotundamente vergonzoso como se escribe en muchos medios de este lado del Atlántico (escribo hoy desde Buenos Aires). Todo eso intenté explicarlo a propósito de mi conferencia en la Sociedad Central de Arquitectos del pasado mes de octubre, "Patrimonio e Ideología" y que tenía como excusa la sustitución de la escultura de Cristobal Colón en Buenos Aires por una estatua de Juana Azurday, guerrillera de la Independencia y coronel del ejercito argentino, oriunda de Sucre (Bolivia) y ascendida a general a título póstumo.

Pero como ya hemos explicado en la entrada anterior, el modelo de colonización que España llevó al Nuevo Mundo mantuvo las características básicas de su cultura y estructura política, social y económica. Lo que ocurrió en España a propósito del retraso científico también repercutió en el retraso latinoamericano.

Vuelo a citar la obra de Helio Juaribe, "Ciencia y Tecnología en Contexto Sociopolítico de América Latina", redactado en 1971 pero vigente todavía:

"Según cálculos de Roberto Simonsen, las colonias expañolas produjeron de 1493 a 1803, más de 1 billón de libras esterlinas de plata y 100 millones de oro; en cuando a Brasil, en el mismo período, produjo cerca de 200 millones de libras esterlinas de oro -además de diamantes- proveyendo América Latina, en conjunto, el 90% de la riqueza metálica que alimentó a Europa, hasta comienzos del siglo XIX. Paralelamente, la producción azucarera de Brasil se elevaba, rápidamente, a fines del siglo XVI, alcanzando en la primera mitad del siguiente, un valor anual medio de más de 2'2 millones de libras esterlinas". 

Lo terrible de todo esto, tanto para España, Portugal, como para América Latina, es que la tecnología necesaria para el desarrollo de esta economía no implicaba complejidad teórica y los descubrimientos científicos en América Latina no se acercaron en forma sensible hasta la segunda mitad del siglo XVIII, una vez que la Ilustración consiguió, por fin, poner fin a la larguísima cultura medieval española.

Luis Cercós
Buenos Aires, Argentina
Apuntes para una teoría latinoamericana de restauración: la restauración poscientífica.

jueves, 10 de octubre de 2013

Congreso Nacional de Chile


Con la consolidación de la República conservadora, que permitió una estabilidad política y el despegue de la Hacienda fiscal, atribuido principalmente a la explotación minera y agrícola, la arquitectura comenzó a dar señales de cambio, ya que hasta esos momentos el diseño arquitectónico capitalino conservaba el modelo "típicamente" español. Los edificios eran sencillos y sobrios, con abundantes corredores, enrejados y zaguanes. A partir de 1850, las construcciones toman nuevas influencias, venidas principalmente del embrujo francés, aunque también, en menor medida, se encuentran los modelos ingleses, nórdicos y norteamericanos.

La responsabilidad de este cambio, se encuentra en la política innovadora de los gobiernos conservadores, de contratar en el extranjero a una serie de maestros destacados en diversas áreas, con tal de impulsar el arte, las letras y la cultura. Sólo por citar algunos nombres de éstos extranjeros, tenemos a Andrés Bello, Claudio Gay, Alejandro Cicarelli y Domingo Faustino Sarmiento. En el ámbito arquitectónico, la llegada de maestros como Herbage, Brunet Debaines, Henault y Chelli, aportó de manera sustancial al desarrollo de la arquitectura y con ello los nuevos modelos de edificaciones, además de cimentar dentro del ámbito educacional, el camino de la cátedra de arquitectura en Chile.
"en 1840 contratado por el gobierno llega al país el primer arquitecto francés, Juan Herbage, comisionado para edificar el Instituto Nacional, además de supervisar una serie de otras obras menores a lo largo del territorio. Ocho años después arriba su compatriota Claude Francois Brunet de Baines, con un contrato del gobierno por seis años para ejecutar diversas obras chilenas. No sólo se dedico a la construcción, también enseño su oficio".
Claude Francois Brunet de Baines, fundó la Escuela de Arquitectura, la cual se desarrolló bajo el alero de la Universidad de Chile. El 17 de noviembre de 1849, se materializó la idea de Andrés Bello de desarrollar una escuela que pudiera satisfacer la creciente necesidad de obras públicas del país. Brunet de Baines fijó entonces, los principios de lo que debería ser una Escuela de Arquitectura, dentro de la cual lentamente germinaron los primeros arquitectos generales de la República. Desde estas cátedras iniciadas en 1850, egresaron por ejemplo Manuel Aldunate y Fermín Vivaceta.

Uno de los principales proyectos en los cuales trabajó De Baines, fue la planificación de la edificación del edificio del Congreso Nacional. Este proyecto comenzó a ser elaborado por de Baines, en 1848, a encargo del Gobierno de Chile, el cual, consiente de la necesidad de que la nueva institucionalidad republicana, funcionase en edificios especialmente construidos para el ejercicio de sus funciones, depositó en este arquitecto francés, su proyecto de construcción.

Este proyecto con el correr de los años, sumó la aprobación del propio Congreso Nacional, autorizando con ello al Presidente de República, Manuel Montt "para que invirtiera las cantidades que fuesen necesarias en la construcción de una casa de sesiones del Congreso Nacional", esta ley fue promulgada el 8 de agosto de 1854.

Sin embargo, la muerte de Brunet de Baines, ocurrida en 1855, frenó su ascendente carrera y el proyecto del edificio, por ello fue necesario contratar a otro arquitecto que asumiera sus responsabilidades. Ante tal escenario, las autoridades de gobierno, encomendaron a Manuel Blanco Encalada, quien se desempeñaba como Ministro Plenipotenciario de Chile en Francia, la función de contratar un nuevo arquitecto que continuase la labor dejada por Brunet de Baines.

De esta manera, el 31 de octubre de 1856 se firmó en París el contrato entre Lucien Henault y Manuel Blanco Encalada, como representante del gobierno del gobierno de Chile, de esta manera, otro francés llegó a Santiago, para hacerse cargo de la cátedra de arquitectura, y la continuación de los proyectos suspendidos tras la muerte de Brunet de Baines.

Así, la construcción del edificio del Congreso Nacional en Santiago, comenzó bajo las órdenes de Henault en diciembre del año 1857. Los terrenos elegidos para esta obra, habían pertenecido a los Jesuitas, hasta antes de su expulsión. Este sitio, ubicado ligeramente al poniente del lugar donde estaba la Iglesia de la Compañía, prácticamente es el mismo que ocupa hoy el antiguo edificio del Congreso Nacional, mirando hacia calle Compañía, Morandé y Catedral, dejando un espacio hacia esta última calle, donde se planificó la existencia de una plazuela. En el sitio de entrada a la Cámara de Diputados, existió una calle, bordeando el edificio del Congreso y la Iglesia de la Compañía, según planos de Lucien Henault, esta calle se llamó "Calle del Congreso".

Desde el siglo XVI, gran parte de ésta manzana había pertenecido a los Jesuitas, en donde se construyeron el Colegio Máximo de San Miguel y la Iglesia de la Compañía. El solar, comprendido por calle compañía, entre las calles "de la Bandera" y Morandé había pertenecido al conquistador Gabriel de la Cruz; el cual, después se dividió en dos sitios que pertenecieron al Gobernador de Chile, Rodrigo de Quiroga, quien los vendió a los Jesuítas el año 1593. En tanto el solar esquinado, entre Bandera y Catedral, fue en un principio de propiedad de Francisco de Valenzuela, pasando a manos de Lope de Peña, quien lo vendió definitivamente a los Jesuítas en 1608. Finalmente, la esquina de Catedral con Morande, fue adquirida por los Jesuitas a Martín García.

Tras su expulsión, en 1767, las propiedades de los Jesuitas pasaron a una Junta de Temporalidades que las repartió, cambiando incluso el nombre del Colegio Máximo de San Miguel por el de Convictorio Carolino (1772). Esta manzana quedó bajo el dominio de la Corona de España y con el advenimiento de la Independencia fue entregada a la administración pública. En esta manzana también funcionaron otros organismos, como la Casa de Moneda, el Instituto Nacional y el Teatro oficial.

Luego de tres años de trabajos, en 1860, la construcción del edificio del Congreso Nacional, quedó suspendida por falta de recursos. Hasta ese momento se había invertido la suma de $ 154.000 pesos, lo que financió principalmente la edificación del primer piso con "murallas que son de cal i ladrillos, i una parte de la obra de cantería".

Sumado a la paralización de las obras, existió un hecho que a pesar de lo trágico, aportó con nuevos terrenos al entorno del edificio del Congreso Nacional. El día 8 de diciembre de 1863, un incendio destruyó la Iglesia de la Compañía y con ella la vida de miles de fieles que perecieron entre las llamas. Estos terrenos ubicados en la calle Bandera, entre Compañía y Catedral, fueron posteriormente destinados para ser parte de los jardines del edificio del Congreso, denominándose Plaza de la Compañía, hasta que el Intendente de Santiago Benjamín Vicuña Mackenna la rebautizo como Plaza del Congreso (1873).

Como forma de recordar a las victimas "del incendio de la Compañía", se acordó erigir un monumento en el lugar de la tragedia. Se construyó así, una columna con una virgen de bronce, obra del escultor francés Carrier Belleuse.

Mientras esto ocurría, la Cámara de Diputados tuvo que compartir sala desde el año 1853 con el Senado, a causa de la demolición del edificio que perteneció a la Universidad de San Felipe, terrenos que sirvieron para la construcción del edificio del Teatro Municipal. Por ello, ambas Cámaras debieron alternar los días de sesión en el Consulado, esta situación se prolongó hasta 1876, año en que ambas Cámaras se trasladaron al "nuevo edificio" de calle Compañía. Hacia 1872, esta era la realidad que vivan las Cámara en el edificio del Consulado,
"Ambas Cámaras funcionan actualmente en el edificio del antiguo Consulado, en un mismo salón, alternando sus sesiones en los días de la semana; la de diputados suele funcionar también de noche. Ambas tienen una mesa taquigráfica, compuesta, la del Senado, de un redactor i dos taquígrafos, i la de diputados de tres redactores i seis taquígrafos, cuyos sueldos varían de 1,000 a 1,500 pesos". 
Fuente: Biblioteca del Congreso, gobierno de Chile. Página web oficial.

martes, 3 de septiembre de 2013

silla BKF (II), Buenos Aires, 1938

El viernes de la semana pasada publiqué una primera entrada en este blog a propósito de esta silla, la más famosa del diseño argentino. Hoy he encontrado fotos originales y nuevos datos sobre los autores y el fabricante que la comercializó. Allá van.






Bonet, Kurchan y Ferrari. En 1932, cuando todavía era estudiante en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, Antonio Bonet Castellana entró a trabajar en el taller de Josep Lluís Sert. Cinco años después marchó con su maestro a París para colaborar en el mítico Pabellón de la República para la Exposción Universal de 1937. Aprovechando su estancia parisina, Bonet se puso en contacto con el estudio de Le Corbusier, donde conoció a los arquitectos argentinos Juan Kurchan y Jorge Ferrari-Hardoy, que le convencieron para que se trasladase a Buenos Aires, donde fundaron en 1938 el grupo Austral. Con ellos diseñó ese mismo año la butaca BKF, que ganó el Primer Premio del Salón de las Artes Decorativas. 
Knoll. La firma Knoll fue fundada en Nueva York en 1937 por Hans G. Knoll –el hijo de un conocido fabricante de muebles de Stuttgart–, convirtiéndose al poco tiempo en una de la principales productoras de mobiliario moderno de los Estados Unidos, con un catálogo en el que figuraban piezas de Saarinen, Knorr, Bertoia, Platner, los Eames..., además de la mítica silla Barcelona de Mies, y, por supuesto, la BKF.
Y es que aunque esta butaca fue fabricada en un principio por Artec-Pascoe, después de la Segunda Guerra Mundial pasó a ser producida con el nobre de Butterfly por Knoll.
Diseño: Bonet, Kurchan y Ferrari
Año: 1938
Medidas: 93x715x750 cm
Altura del asiento: 315cm
Materiales: Estructura de acero barnizado y cuero
Fabricante: Knoll

lunes, 2 de septiembre de 2013

Silla n° 14, Thonet




La silla Thonet n° 14 (hoy 214), está considerada como la primera silla moderna y convertida ya en un eterno clásico. Fue la primera silla pensada para ser fabricada en serie, transportada a todo el mundo y vendida a un mercado masivo. Gracias a la 214, Thonet llegó a ser uno de los principales fabricantes mundiales de mobiliario a principios del siglo XX. La compañía Thonet es hoy todavía una empresa de éxito,  y en la actualidad está gestionada por la 5ª generación familiar. 
El por qué de que este mueble también sea conocido como silla n.º 14 viene a partir del primer catálogo de muebles en el que el objeto apareció. Por supuesto el número que le correspondía a la silla Thonet era el 14. Su precio asequible y diseño simple la convirtió en uno de los modelos de sillas más vendidos de la historia. Se vendieron unos 50 millones de unidades entre 1860 y 1930 y varios millones más se han vendido desde entonces hasta hoy.1
La número 14 está hecha de seis piezas de madera curvada al vapor, diez tornillos y dos tuercas. Las partes de madera fueron hechas con listones de madera de haya calentados a 100 °C, prensadas en moldes de hierro fundido y dejándolas secar a una temperatura de alrededor de 70 °C durante 20 horas. Las sillas pueden ser producidas en masa por trabajadores no cualificados y desensamblada para ahorrar espacio durante el transporte, una idea similar a los paquetes planos del mobiliario de Ikea.2
Esta silla número 14 es ampliamente considerada como un clásico del diseño. Este diseño obtuvo una medalla de oro cuando fue mostrada en Exposición Mundial de París de 1867. Ha sido elogiada por muchos diseñadores y arquitectos, incluyendo a Le Corbusier.
Otra silla Thonet muy popular, especialmente en Argentina, fue la silla número 56. La misma puede verse en numerosas cafeterías tradicionales de dicho país.
Luis Cercós
Santiago, Chile

Foto superior: en 2009 la empresa Thonet convocó un concurso mundial de fotografía, a propósito de la conmemoración del 150 aniversario de la silla n° 14. La foto con la que se inicia esta entrada fue realizada por Maxime Delvaux (Belgica) y obtuvo el 2° premio del 214x214 Photo Contest. 

viernes, 30 de agosto de 2013

Silla BKF o silla "mariposa", grupo Austral, 1938








Posiblemente la silla más famosa del diseño argentino. Diseñada en 1938 por los integrantes del grupo Austral, toma su nombre de las iniciales de los tres arquitectos que fundaron el grupo: el catalán Antonio Bonet y los argentinos Juan Kurchan y Jorge Ferrai-Hardoy.

Recientemente se ha reinterpretado en hormigón, como pieza de mobiliario urbano.

Luis Cercós
Santiago, Chile