Una de las salas de aquella exposición hablaba de las fuentes profundas de Hugo Pratt, de los escritores que lo inspiraron y de la biblioteca que alimentó su imaginación. Entre esas presencias aparecía Stevenson. No como una referencia secundaria, sino como una clave. La isla del tesoro no fue para Pratt una simple novela de juventud.
La historia es de una belleza casi insoportable. Cuando su padre, militar italiano, partió a la guerra de Etiopía, le regaló esa novela al despedirse y una frase: "no dejes de buscar nunca tu tesoro, Hugo". Aquel momento quedó grabado para siempre en la memoria del niño. Los años pasaron, la guerra se llevó al padre, y Hugo Pratt fue construyendo lentamente su propio universo, hecho de mares, puertos, islas, fronteras, lecturas, melancolía y libertad. Muchos años más tarde comprendió que aquel tesoro anunciado por su padre no era una promesa abstracta: era Corto Maltés, ese personaje inesperado y desbordante que le permitió recrear todo su mundo literario y aventurero, vivir de él, ser reconocido por él y, en cierto modo, sobrevivir a través de él.
Hay algo profundamente verdadero en esa revelación tardía. Porque, en el fondo, casi todos hemos recibido un día, de una forma u otra, un mapa. A veces fue un libro, a veces una frase, a veces una vocación temprana, un recuerdo de infancia o la intuición de que había para nosotros un destino que merecía ser perseguido. Y casi todos hemos conocido también a nuestros John Silver el Largo: los desvíos, las seducciones, los miedos, las astucias del mundo, las falsas promesas, incluso nuestras propias vacilaciones, todo aquello que nos aparta de lo que verdaderamente buscábamos.
Y llega también el día, si es que llega, en que comprendemos que no habíamos navegado en vano. Entonces miramos hacia atrás y reconocemos, en medio de los rodeos, de las tormentas, de los puertos equivocados y de las fidelidades inciertas, que toda nuestra vida había estado orientada hacia un mismo lugar. No siempre sabemos darle nombre, pero cuando aparece, aunque sea por un instante, comprendemos que aquel viejo mapa no mentía, que los John Silver de nuestra biografía no lograron desviarnos del todo, y que el tesoro que buscábamos llevaba mucho tiempo aguardándonos en silencio.
Louis CERCOS, Madrid, 23/04/2026.








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