sábado, 27 de diciembre de 2025

Complexity and Contradiction in Architecture, Robert Venturi



En Complexity and Contradiction in Architecture, Robert Venturi propone algo que sigue siendo profundamente útil para pensar la restauración hoy: aceptar la complejidad heredada en lugar de corregirla. Frente a la obsesión por la pureza, Venturi reivindica la arquitectura como un campo de superposiciones, ambigüedades y contradicciones acumuladas en el tiempo. Trasladado a la restauración, esto implica asumir que un edificio histórico no es un sistema coherente ni cerrado, sino el resultado de decisiones sucesivas, usos cambiantes, errores, reparaciones y adaptaciones. Restaurar no consiste en simplificar ese pasado, sino en hacer legible su complejidad sin falsearla.


Venturi también nos advierte contra la falsa claridad. En arquitectura —y especialmente en restauración— no se trata de elegir entre conservar o transformar, entre pasado o presente, sino de aceptar que un edificio puede ser a la vez histórico y contemporáneo, antiguo y funcional, auténtico y transformado. No es una lógica de exclusión, sino de tensión asumida.

Hay en Venturi una defensa explícita de lo ordinario, de lo imperfecto, de lo que ha sobrevivido no por ser excepcional, sino por haber sido usado. Esta idea resulta clave para el patrimonio de servicio, para la arquitectura que ha cumplido una función pública durante décadas y cuya legitimidad nace precisamente de esa continuidad.

Su crítica a la búsqueda de una verdad única cuestiona directamente el mito del estado original. La restauración no debería cerrar el relato del edificio ni resolver todas sus contradicciones, sino hacerlas visibles y habitables. En este punto, Venturi dialoga de manera natural con Brandi y, desde otro ángulo, con Tafuri.

Hay una frase que resume bien esta posición y que resulta plenamente aplicable a la restauración: Venturi prefería la vitalidad compleja a la unidad evidente. Dicho de otro modo, en restauración es preferible una coherencia honesta y compleja a una unidad falsa y tranquilizadora.

Cerrar esta serie de reflexiones con Venturi no es casual. Nos recuerda que restaurar no es ordenar el pasado para hacerlo cómodo, sino trabajar con su complejidad, aceptando que la contradicción no es un problema a eliminar, sino una condición esencial de la arquitectura que ha vivido.

LC, Francia, diciembre 2025.

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